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Hackerismo y otros bichos

Hace algunos años publiqué una breve columna sobre seguridad informática llamada "Los Héroes de Sombrero Blanco". A continuación rescato y actualizo una serie de artículos sobre hackers, sus actividades y sus motivaciones.

HackersConociendo al Hacker (1a. parte).

 

En la nueva frontera cibernética existe un calificativo que causa temor y confusión entre muchos colonos, pero al mismo tiempo ejerce una inquietante seducción entre aquellos dispuestos a conocer los misterios de la Red: el “hacker”.

 El hacker se ha vuelto una figura misteriosa que ha sido excesivamente glorificada por Hollywood y desproporcionadamente envilecida por muchos medios. ¿Cómo no anhelar ser un hacker cuando el (anti)héroe de la película es un glamoroso adolescente dispuesto a conquistar a una muy joven Angelina Jolie (“Hackers” [1995])? ¿Cómo no temer a estas furtivas figuras que acaparan los encabezados al ser capaces de crear los virus más peligrosos y de burlar hasta los sistemas de seguridad más complejos?

 Sin embargo para bien o para mal, más allá de las películas y los encabezados se encuentra un fenómeno tan complejo y fascinante que muchos lo consideramos como una floreciente subcultura. El “hackerismo” se vuelve un estilo de vida que se basa en una premisa muy simple: “La información quiere ser libre”.

El término "hacker" se remonta al Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) en la década de los 1960's y se decía que un “hack” era una manera ingeniosa y/o elegante de resolver un problema de cómputo y el hacker era aquel que los elaboraba. A partir de entonces los hackers han sido un motor de desarrollo tecnológico al grado de que algunos hackers clásicos como Ken Thompson y Dennis Ritchie (creadores de UNIX); Bill Joy (co-fundador de Sun Microsystems) y Steve Wozniak (co-fundador de Apple) han cambiado al mundo literalmente y han amasado cuantiosas fortunas. Inclusive Eric S. Raymond hizo un Howto para convertirse un hacker de código abierto.

Conforme las corporaciones se fueron sensibilizando sobre el valor de la tecnología y del software, la relación con la comunidad de hackers comenzó a hacerse ríspida, especialmente cuando el concepto de licenciamiento comenzó a cobrar popularidad. Quizá el registro histórico más significativo de esta ruptura es la carta abierta que Bill Gates publicó en 1976 con dedicatoria a todos los “aficionados” que habían “robado” su software sin pagar licencia.

 Conforme pasaba el tiempo, los hackers fueron relegados a la clandestinidad y sus actividades fueron cada vez más limitadas, al grado de que incluso se les considerara como verdaderos criminales. Algunos se revelaron y comenzaron a generar tecnologías innovadoras y libres desde cero como es el caso de Richard Stalllman, mientras que algunos otros continuaron desafiando a las grandes corporaciones y en muchos casos pagando sus lances con la cárcel, tal como ocurrió con Kevin Mitnick.

El día de hoy los hackers tienen la misma inquietud y hambre de conocimiento que los hackers clásicos, pero sus motivaciones han variado considerablemente. Dependiendo de estas motivaciones y de su nivel de conocimiento podemos identificarlos de algún modo asignándoles incluso el color a sus sombreros. 

Inclusive Eric S. Raymond, el creador del término Código Abierto (Open Source) hizo un Cómo para convertirse en un hacker en su concepción clásica.

Conociendo al Hacker (2a. parte).

 Dentro de la subcultura de los hackers nos encontramos con una gran cantidad de personajes que dependiendo de sus especialidades, capacidades e intenciones pueden ser identificados informalmente. A continuación se enunciaran algunos de los distintos tipos de hacker que pueden existir.

Hacker es el término que se utiliza genéricamente al referirse a aquellos individuos con habilidades y conocimientos superiores en alguna especialidad primordialmente relacionada a la tecnología , las cuales aplican para aumentar su conocimiento mediante el análisis, el estudio y la práctica en sistemas propios o ajenos.

Los hackers cuentan con principios y códigos éticos. Cada hacker es libre de respetarlos y dependiendo de ello se le puede considerar hacker de sombrero blanco (aquel que se ajusta a una ética estricta), hacker de sombrero negro (aquel que no respeta los principios ni la ética y que le da mala fama al resto de los hackers) o hacker de sombrero gris (aquel que no tiene bien definidos sus principios).

  • Cracker es aquel individuo que se dedica a romper deliberadamente los esquemas de seguridad de un sistema. No todos los crackers son malintencionados, pero sus actividades pueden representar un grave riesgo de seguridad. Richard Stallman utilizó el término cracker para definir a los hackers con malas intenciones (CRiminal hACKER), pero en este artículo más bien hablaremos del color de los sombreros para identificarlas intenciones y el código de ética de los hackers.
  • Phreaker se refiere a los hackers expertos en sistemas de telefonía.
  • Spacker se refiere a los hacker que utilizan sus habilidades para el envío de mensajes no requeridos (Spam).
  •  Script Kiddie: Se refiere a los individuos que no tienen conocimientos avanzados y simplemente hacen uso de programas y scripts que se encuentran publicados en la red para vulnerar algunos sistemas.
  • Lamer: Es aquel individuo que posee ciertos conocimientos, pero hace uso de ellos de forma torpe o molesta.
  •  Newbie, n00b, rookie: También se refiere a individuos sin conocimientos técnicos, pero que tienen interés por aprender y compartir su conocimiento. 
  • Gurú: Es aquel hacker que es reconocido ampliamente por sus grandes conocimientos y trayectoria. El gurú es el epítome del hacker. 
  • Hacktivista: Es aquel hacker que utiliza sus habilidades para promover o defender sus posiciones ideológicas.

Una persona difícilmente puede autoproclamarse hacker sin ser fuertemente reprendido por el resto de su comunidad. Es necesario que ese título le sea reconocido por otros miembros.

La ética y las motivaciones de los hackers representan un tema bastante complejo y apasionante. La mente del hacker no sólo contiene conocimientos, sino también ideologías e intereses los cuales en la mayoría de los casos definen sus actividades y especialidades.

Conociendo al Hacker (3a. parte).

Los hackers tienen muy poderosas motivaciones para serlo. Después de todo, deben haber razones muy poderosas para dedicarle innumerables horas de estudio, análisis y trabajo a una labor que sólo es reconocida en un mundo prácticamente clandestino en donde la identidad vale menos que un apodo.

En la gran mayoría de los casos, las únicas fuerzas que mantienen frente al teclado al hacker además de las altísimas dosis de cafeína y comida chatarra, son su curiosidad y su ego. La satisfacción de descubrir o crear algo totalmente nuevo e incluso de burlar las medidas de seguridad más rigurosas, genera una sensación casi extática. Compartir estos conocimientos y experiencias son en muchos casos el único testimonio de las hazañas del hacker clásico.

Conforme la información se va haciendo cada vez más valiosa y las economías confían con mayor insistencia sus riquezas en los bits en vez de las cajas fuertes, la actividad del hacker se va haciendo cada vez más rentable, al grado que un hobby poco a poco se convierte en una profesión. Es entonces que el hacker se enfrenta a la disyuntiva de cómo usar esos grandes poderes que posee en la nueva gran frontera.

Los días en que el hacker clásico realizaba sus hazañas únicamente para satisfacer su curiosidad y retar su ingenio poco a poco se vuelven lejanos. Es cierto que los motivos anteriores en la abrumadora mayoría de los casos son las causas primarias para la iniciación del hacker, pero a estas motivaciones primarias se acumulan otras que definen las actividades y el carácter de cada quien.

Hay algunos que ponen sus habilidades al servicio de diversas causas que van desde la filantropía pura, pasando por diversas posturas políticas y filosóficas, que en ocasiones llegan al extremo del vandalismo e incluso el terrorismo. Sin embargo, es cada vez más común que los hackers prefieran poner sus habilidades al servicio de áquel que pague por sus servicios, dejando que los principios de cada uno definan si aceptan o no las encomiendas requeridas.

Como ya se ha comentado anteriormente, el término “hacker” engloba a toda una subcultura con una gran diversidad de personajes con definiciones muy particulares de lo que es bueno o malo, pero que al final concurren en lugares y puntos comunes, normalmente relacionados con la tecnología y el conocimiento. Sería injusto y extremadamente simplista calificar al hackerismo como algo bueno o malo ya que el conocimiento y las tecnologías que estas actividades generan son herramientas que pueden ser usadas para beneficio o prejuicio de igual manera dependiendo enteramente de quien las aproveche.

El hackerismo tiene grandes vertientes que serán el tema principal de este espacio, por lo que iremos más allá del estereotipo para entender lo que hay detrás de los héroes y villanos de la nueva gran frontera.

me parece contradictorio

Enviado por Ixai Lanzagorta Ochoa en 26/10/2008 16:19
Me parece un tanto contradictorio que menciones el texto de Eric S. Raymond (http://catb.org/~esr/faqs/hacker-howto.html) y sin embargo expongas una idea completamente diferente de lo que es un hacker.

Como bien menciona ESR en su texto, no es lo mismo un hacker que un cracker, el hacker informático es un estilo de vida enfocado a la superación personal mediante la resolución de problemas computacionales complejos, mientras que un cracker es, como dices, un criminal.

Entiendo que los conceptos se van modificando a través del tiempo pero me parece que este es un concepto que los que nos dedicamos de cualquier forma al software deberíamos de mantener.